El entrenamiento funcional o cómo adaptar el ejercicio físico a nuestras condiciones de vida

Cada vez son más los llamamientos médicos a realizar ejercicio; o de otro modo, cada vez son más evidentes los riesgos para la salud de llevar una vida sedentaria. Hagamos pues ejercicio, pero hagámoslo adaptado a nuestras condiciones y circunstancias; no somos atletas de élite, ni siquiera atletas amateurs.

En este sentido cada vez está más de moda lo que han dado en llamar entrenamiento funcional. Básicamente se trata de adaptar el entrenamiento físico a la persona, no solo a sus condiciones físicas, sino también a su personalidad, trabajo y estilo de vida.

Se trata de un entrenamiento orientado a un objetivo y cuyo fin es mejorar la salud y el rendimiento de la persona, previniendo lesiones frecuentes derivadas de la propia actividad. Y es que nuestro estilo de vida pone en riesgo a nuestro cuerpo diariamente y no sólo en empleos físicos, también los sedentarios afectan de una manera muy negativa, como los frecuentes dolores de espalda, cervicales…

o somos atletas

De ese modo, quien acude a gimnasio no es un atleta buscando marcas; es una persona que quiere mejor su salud, sus cualidades físicas, el rendimiento específico en su trabajo o simplemente su calidad de vida.

Para ello, el entrenamiento funcional se basa en la idea de que actuamos con movimientos usualmente multiarticulares y multiplanares; es decir, nuestro cuerpo no funciona músculo a músculo, sino interactuando los unos con los otros.

Según Raúl Gil, director técnico de Fidias, empresa dedicada a este tipo de ejercicio, “el entrenamiento funcional es el fin último del entrenamiento. Tratamos de mejorar la relación de la persona con el medio donde desempeña sus funciones y sus acciones”.

Para poder aplicar un entrenamiento acorde a las necesidades y particularidades de cada persona es necesario conocer, estudiar y analizar la actividad de cada uno a fondo y adaptar la teoría del entrenamiento para poder lograr los objetivos que garanticen la eficacia de su servicio.

Una vez realizado todo este trabajo inicial, los expertos diseñan un plan de entrenamiento específico para cada perfil. “Lo que buscamos es crear aptitudes y optimizar las condiciones para que una persona realice una función determinada lo más satisfactoriamente posible”, explica Gil.

Frente a la intensidad física o psicológica

Entre sus muchos beneficios, el entrenamiento funcional logra más coordinación y equilibrio del cuerpo, previene o rehabilita lesiones, tonifica los músculos, reduce la grasa y corrige vicios posturales.

Muchos de los clientes de este nuevo método de entrenamiento son personas que presentan una alta siniestralidad debido a las situaciones a las que habitualmente se enfrenta comoacciones de gran intensidad física o psicológica.

Suelen ser hombres y mujeres que necesitan mantener un estado de forma óptimo tanto para su rendimiento profesional como para su calidad de vida.

Fuente: 20 minutos

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