Las cremas solares deben servir para protegerse y no para estar más tiempo al sol

En mitad del verano no está de más volver a insistir en los riesgos del sol para la piel. Más allá de que 15 minutos de sol al día nos den una buena dosis de vitamina D, el sol es un enemigo de nuestra piel. El uso de protectores solares es obligado.

Los fotoprotectores disminuyen la intensidad del daño solar agudo (quemaduras) y retrasan el fotoenvejecimiento y el riesgo de cáncer de melanoma.

Pero los protectores solares “complementan pero no sustituyen” la protección de la ropa y del gorro (el uso continuado de este último llega a reducir el riesgo de cáncer en la cara hasta en un 40%), y deben utilizarse para protegerse de los efectos nocivos del sol y no para aumentar la duración de la exposición.

Normas básicas ante el sol

Las recomendaciones fundamentales ante el sol del verano son:

  • No exponerse al sol al mediodía astronómico (entre las 11 y las 16 horas, hora solar).
  • Las primeras exposiciones al sol deben ser progresivas y, preferentemente, en movimiento (evitar tumbarse al sol).
  • Usar prendas de vestir adecuadas y llevar gorra.
  • Proteger los labios con barras protectoras, crema universal Oriflame y los ojos con gafas protectoras homologadas.
  • Tener en cuenta la existencia de superficies reflectantes.
  • A mayor altitud, mayor intensidad de la radiación y, a menor latitud, mayor irradiación ya que los rayos solares son mas verticales.
  • Aplicarse el protector solar 30 minutos antes de la exposición.
  • Repetir la aplicación cada dos horas tras el baño y sudoración.

No hay dudas de las propiedades beneficiosas del sol (la exposición al sol durante 15 minutos genera la vitamina D que necesitamos). Sin embargo, Yanguas matiza que “ha sido nuestro cambio en la relación con éste lo que ha provocado un aumento de determinados problemas de salud que antes sólo lo padecían unos pocos”.

No todas las personas tienen el mismo riesgo de sufrir daños ocasionados por los rayos UV, ya que, dice Yanguas, “no todos tenemos la misma capacidad de respuesta a la radiación ultravioleta”. Aquí influye el tipo de piel: si es más clara o más oscura, con menor o mayor pigmentación que actúa de mecanismo de defensa ante las quemaduras solares, al igual que otros factores como el sudor, el engrosamiento de la capa córnea o la capacidad de reparación del ADN celular.

Algunos consejos más

  • Evitar medicamentos o cosméticos que puedan sensibilizar la piel.
  • Beber abundante cantidad de líquidos.
  • Tras la exposición ducharse con agua tibia e hidratar la piel.
  • Educar a los niños desde la infancia a protegerse del sol.
  • Evitar las cabinas de bronceado.
  • Realizar exámenes periódicos de la piel para familiarizarse con las lesiones ya existentes y advertir posibles cambios.

Fuente: 20 minutos

Anuncios